Lo llamaban “el pequeño Hércules” y era famoso por sus músculos. ¡Hoy está irreconocible!


Richard Sandrak nació en Ucrania, pero emigró a los EE.UU. junto con sus padres cuando era pequeño. 24 años después, ya tiene la nacionalidad de ese país y vive en Hollywood, California, lo que no es ninguna casualidad; de hecho, puede que lo recuerdes...


Después de llegar a Pennsylvania, su padre lo empezó a entrenar en el gimnasio y lo mantuvo bajo una estricta dieta sin grasas ni azúcares. A pesar de su edad, el niño empezó a desarrollar masa muscular parecida a la de un adulto culturista. Al principio esto no sorprendía a nadie, ya que ambos padres eran unos exitosos atletas (su padre practicaba artes marciales y su madre, aeróbicos).





Pero su padre quería ganar más dinero y se mudó con toda la familia hacia el oeste del país para introducir a Richard en el negocio del espectáculo. Incluso contrató a un entrenador personal para el niño, quien en poco tiempo se convirtió en una celebridad local.



Le pusieron el sobrenombre de "el pequeño Hércules" y su impresionante físico no tardó en atraer a las cámaras. A los ocho años de edad, Richard ya era conocido internacionalmente.



Pero detrás de las luces y los escenarios, seguía siendo un niño pequeño, un chiquillo sin infancia. No tenía un solo momento de libertad ni amigos de su misma edad, ni siquiera tiempo para jugar. Tenía que hacer 600 flexiones y 300 sentadillas al día. Su entrenador, un chico llamado Frank, estaba muy preocupado por él, y en cierto momento tachó de "criminal" la conducta del padre.

Frank estaba convencido de que ningún niño se merecía llevar una vida como esta y renunció a ser su entrenador. Por su parte, el señor Sandrak negó haber forzado alguna vez a su hijo a hacer algo en contra de su voluntad.

Pero está claro que los padres pueden presionar a sus hijos sin "obligarlos" explícitamente. ¡La manipulación y la explotación de niños tiene muchas caras, no solo la imposición abierta! La mayoría de los niños desean, y necesitan, ser aceptados por sus padres, así que hacen hasta lo imposible por conseguirlo. 



Sin embargo, cuando Richard cumplió 11 años, su padre estuvo en prisión acusado de violencia doméstica. Fue un momento decisivo en la vida del pequeño Hércules. Dejó de entrenar y empezó a llevar una vida como cualquier otro niño, y muy pronto se convirtió en adolescente. 



Finalmente, encontró su propio camino, en el cual incluyó algunos de sus talentos desarrollados en sus primeros años de vida. Richard vive en Hollywood y trabaja haciendo de doble de algunos actores en escenas peligrosas; es capaz de envolverse en llamas y saltar desde un edificio muy alto en el espectáculo Water World de los estudios Universal.



Ahora lleva una vida equilibrada, no más levantamientos de pesas extremos, ¡ni siquiera es miembro de algún gimnasio! Y cuándo uno le pregunta acerca de sus planes para el futuro, él da una respuesta bastante sorprendente: quiere convertirse en un ingeniero de la NASA.



Seguramente, su historia todavía da para muchos capítulos más.






Puede que el periodista insista en que siempre será el pequeño Hércules, pero Richard ha mostrado abiertamente que es libre para seguir su nuevo sueño y convertirse en la persona que realmente quiere ser.

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¡Tu pasado ya no importa, excepto para aprender de tus experiencias y, con una fuerza de voluntad seguir creciendo!