Los papalotes, la tradición legendaria que nunca debe morir.


Tradición mexicana, imaginación y creatividad. El papalote, un juguete que permanece con la esencia nacional, fue durante décadas el pasatiempo favorito de chicos y grandes.

Desafortunadamente, la práctica de elevar un papalote se ha perdido debido a la falta de espacio y la poca motivación a salir de lo cotidiano; las actividades son infinitas y a veces preferimos pasar un domingo en el cine o jugando videojuegos. Sin embargo, existen diferentes concursos y festivales en el Distrito Federal que siguen cultivando lo increíble y majestuoso de los papalotes.  

El Museo de Arte Popular organizó su séptimo concurso de papalotes en la cuidad de México. Este festival presenta diferentes exposiciones en las que el diseño y creatividad se ponen a la expectativa. El papalote deja de ser algo típico y convencional para convertirse en un objeto de colección. Enormes figuras de todos los colores se presentan cada año para competir y revivir la experiencia mexicana.  

La tradición del cometa nació en la antigua China alrededor de 1200 a.C. En un principio, estas figuras de papel se utilizaban como dispositivo de señalación militar. Cada movimiento representaba un mensaje diferente, éste era enviado de una estación militar a otra con la finalidad de decodificar el mensaje. 

A mediados del siglo XII, en Europa, estos cometas ya eran juguetes populares entre los niños quienes disfrutaban de jugar horas y horas sin parar. El concepto del cometa o papalote cambió a partir de esta época cuando los pequeños añadieron cuerdas largas que hacían ruido al momento de volarlos. Después fue adoptado en México y continuó como tradición típica latinoamericana. 

Dentro de las curiosidades históricas, los papalotes no sólo fueron utilizados como señalamientos militares o juguetes; también se utilizaban como equipo para medición atmosférica. Incluso, fueron objeto de experimento para investigar el fenómeno de los rayos en tormentas eléctricas, y se cree que fue gracias a estos que se inventó el pararrayos.   

Para diseñar tu propio papalote necesitas los siguientes materiales:

Papel grueso o de china

2 varas de madera (50cm y 30cm)

Cuerda o hilo de cáñamo (hilo grueso)

Tijeras, cinta adhesiva, regla y lápiz

1. Coloca las varas de madera una encima de la otra formando una cruz. Es importante dejar mínimo de 20 a 30 cms en la parte superior de la intersección. Después de esto, ata el centro con un hilo o cuerda.

2. Coloca el papel debajo de los palillos, mide y corta de manera que quede justo al contorno del rombo. Puedes dejar un margen de 1 cm para doblar y pegar al final, esto te ayudará a tener mayor soporte.

3. Perfora las cuatro esquinas del papel y enreda la cuerda en cada punta. Procura no hacerlo tan justo o puedes romper el papel. Si consideras necesario, pega cinta adhesiva sobre las esquinas para reforzar. 

4. Toma un trozo de la cuerda y átala en los dos extremos de la vara más corta. 

Después, con otro trozo, ata al centro de la cuerda anterior para que sea la línea de vuelo. Es importante que esta cuerda sea lo suficientemente larga para que tu cometa vuele lo más alto posible.

5. Pega tiras largas de papel de diferentes colores, y del largo que quieras. El largo y el color harán que tu papalote luzca mejor en el cielo. 

Y ahora sí, haz que tu papalote vuele lo más alto que pueda.